Como personas en condición de movilidad, las aproximadamente 600 mil personas migrantes que transitan irregularmente por México cada año están sujetas a distintos riesgos, entre ellas el tráfico y la trata de personas
Sin datos claros sobre la trata de personas migrantes en México, en redes sociales abundan anuncios de presunta ayuda para que los miles de extranjeros intenten cruzar el país hacia Estados Unidos, aunque las rutas irregulares de tránsito les ponen en mayor riesgo de ser víctimas de delitos como la explotación sexual o laboral, como han documentado agencias internacionales y académicos.
José Andrés Sumano Rodríguez, investigador del Colegio de la Frontera detalló que generalmente, las personas migrantes son reclutadas por medio de anuncios en los cuales se les ofrece la oportunidad de trabajar en algún rubro legal, como bienes raíces. En ese momento, son enganchadas con la promesa de trabajo, transporte y hospedaje, pero al llegar al país de destino se les exige el pago de estos gastos y no existe un puesto laboral.
La Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Crimen reconoce el tráfico ilegal de personas migrantes como un delito en el cual “los contrabandistas venden servicios ilegales y peligrosos a personas desesperadas y, a menudo, forman parte de una red multinacional bien organizada”. Autoridades recataron a 22 personas migrantes que se encontraban privadas de su libertad en la Alcaldía Venustiano Carranza. Foto: INM
Una cifra estimada por el propio académico, con base en cifras del Análisis Integral del Secuestro del Observatorio Nacional Ciudadano, arroja el dato que 71 mil 419 personas migrantes habrían sido secuestradas entre los años de 2007 y 2014. “La verdad es que hay poca información que se recauda; el Gobierno federal casi no recauda casi nada de información en este tipo de situaciones.
El niño o adolescente es convencido de pedir dinero en las calles, pero al momento de darle el dinero al adulto se le sigue exigiendo que consiga más y en la mayoría de las ocasiones, no vuelve a ver el dinero. Esto pasó en el caso particular de un adolescente de 13 años que llegó al albergue, comentó el director.