Reportaje | Al concluir este 1 de octubre la gubernatura de Aguascalientes, el panista Martín Orozco Sandoval dejó maltrecha la entidad en varios rubros | Por Monica_Cerbon | En la edición 2396 de proceso
La frase retumbó en la faraónica obra que le costó duras críticas: el nuevo Lienzo Charro, construido a finales del primer año de la crisis por la pandemia de covid-19. Su costo fue de 270 millones de pesos y sirve para practicar uno de sus pasatiempos favoritos, la charrería.
Su gobierno, consideraron analistas políticos, estuvo marcado por las disputas políticas. Desde las serias diferencias con su correligionaria Teresa Jiménez Esquivel cuando ella era alcalde de la capital –hoy es gobernadora electa–, hasta el intento por protagonizar la fallida asociación de gobernadores del PAN, creada para hacer oposición al gobierno de Andrés Manuel López Obrador, y sus críticas al presidente nacional panista, Marko Cortés.
“Se llenó de frentes, todos ellos de conflicto. Resta energía y tiempo para poder atender la política interna y la parte social, que eran muy importantes”, estima Andrés Reyes, analista, historiador y catedrático de la Universidad Autónoma de Aguascalientes. La pérdida de aliados y las diferencias políticas ocasionaron una alta rotación en el gabinete estatal, que registró al menos 76 cambios.