Novena La espera ha terminado, corazones están dispuestos para celebrar el nacimiento del Niño Jesús. En familia, con amigos, o solos, elevemos una oración en este día.
Benignísimo Dios de infinita caridad, que nos has amado tanto y que nos diste en tu hijo la mejor prenda de tu amor, para que hecho hombre en las entrañas de una virgen naciese en un pesebre para nuestra salud y remedio. Yo en nombre de todos los mortales te doy infinitas gracias por tan soberano beneficio.
Soberana María que por tus grandes virtudes y especialmente por tu humildad, mereciste que todo un Dios te escogiera para madre suya. Te suplico que tú misma prepares y dispongas mi alma y la de todos los que en este tiempo hagan esta novena, para el nacimiento de tu adorable Hijo.
Jesús viene a nuestros corazones y es necesario que le abramos la puerta, que lo recibamos con fe y con amor. A veces en esta época navideña nos dejamos distraer por los elementos externos y olvidamos o dejamos un poco de lado el verdadero motivo de la fiesta: Jesús que viene.
Recibamos a Jesús en la oración y en la meditación de su palabra, recibámoslo en la gracia de los sacramentos que este año nos ha costado más trabajo frecuentar, pero que nos unen con especial intensidad al Señor que viene. Jesús mismo llama a la puerta de nuestras familias, de nuestras vidas queriendo entrar y cenar con nosotros.