“Son víctimas cuya sangre inocente clama al cielo e implora que pongamos fin a esta guerra”, aseguró el sumo pontífice en su audiencia general.
“Tras la Segunda Guerra Mundial intentamos fijar las bases de una nueva historia de paz, pero desgraciadamente, la vieja historia de las potencias rivales se ha perpetuado. Y en la guerra actual en Ucrania somos testigos de la impotencia de las organizaciones internacionales”, dijo el papa, que se ha dicho dispuesto a ir a Kiev.
“Creo que tarde o temprano serán necesarias medidas sobre el petróleo e incluso sobre el gas”, declaró el responsable belga ante los eurodiputados reunidos en sesión plenaria en Estrasburgo . “Hoy expresamos nuestra indignación ante los crímenes contra la humanidad, contra civiles inocentes en Bucha y en muchas otras ciudades. Una prueba más de que la brutalidad rusa contra el pueblo ucraniano no tiene límites”, subrayó.
“Esto no es una operación especial. Se trata de crímenes de guerra”, prosiguió Michel, recordando que la Unión Europea estaba ayudando a reunir pruebas para “llevar a los responsables ante la justicia”.